sábado, junio 24, 2006

El gusto es mio!


¿Dónde deje el lápiz negro? Ya no tengo más esos sueños, pero tengo sueños nuevos, de esos que no dan miedo. De esos que te dan miedo a vos, a mi no, porque soy muy machito.
Porque tengo donde acurrucarme a la noche en lo profundo de mi alma. En lo más profundo de mi mismo, me veo durmiendo abrazado a aquel perrito de la infancia. Ni tan lejana. Ni tan infancia. Ni tan.
Necesito más de tu escencia, que es la mía. Me alimento de la sangre que brota a borbotones de tu entrepierna producto de esa castración mentirosa que nunca te pasó. Si sangrás es porque te gusta. Y a mi me gusta que te guste. Te como como lobo hambriento de cordero inmolado por propia voluntad, rendido a mis pies, por propia voluntad, donde no haces pie, mi mano grande te lleva arriba de las olas de humedad que yo provoqué. De esas gotas de rocío que se transformaron en un río, porque así lo quise yo. Donde perdes la voluntad, por propia voluntad tuya, te hago mía. Donde quiera que estés llevás mi nombre tatuado. Donde nadie más puede verlo, pero vos si. Total que a nadie más le importa. ¿Que se meten los demás donde nadie los llamó? ¿Porqué se creen dueños de una verdad que nadie les preguntó? ¿Por que me la cuentan? Si yo no pregunté.

Voy a hacerme corpóreo después de engullirte y devolverte mejor. Voy a transformarte como transformaste mi vida, fuera de los calvarios de esta suciedad moderna, donde todos corren sin saber adonde, sin mirar alrededor, sin importarles siquiera, sin pensar ni un ratito, yo voy a pisar el freno. Vas a chocarte contra mi pared dura, y del golpe levantarte mejor que antes. Voy a acelerar cuando lo crea necesario, cuando termine por subyugarte a mis pensamientos más crueles porque sabes, tan bien como yo, que del dolor es de donde más se aprende!
Y si tenías el culito redentor tan sano, me vas a pedir a gritos que lo santifique con la fusta, que golpea justa, donde más te gusta. Más. Ahí, justo ahí donde se te caen las medias, donde te querés arrancar la piel pero me pedís que te la arranque yo. Ese culito tan rosadito que termina pidiendome más. Y más. ¿Acaso no tenés límites? ¿Acaso tu agujero es tan profundo, como mis ganas de llenarlo?

Quiero llevarme el sabor de tu piel hasta la tumba, para no olvidarlo ni en diezmil reencarnaciones, saber que gusto tiene la sal de tus junturas, donde te retorces de gusto, donde se juntan tus miedos y mis ganas. Mis miedos y tus ganas. Yo no pierdo y vos ganas. Degustar tus sabores hasta que sean mios.
Asi que, en definitiva ... el gusto es mío!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Very pretty site! Keep working. thnx!
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